TSA 2026, un reto creativo

Desde hace 11 años, tengo el privilegio de dirigir artísticamente el festival Terrassa Street Art. Un acontecimiento cultural plenamente normalizado en la ciudad de Terrassa donde, durante más de dos meses, se desarrollan por toda la ciudad los talleres interdisciplinares que acabarán conformando el espectáculo final del festival. Espectáculo que este año se ha titulado «La Terrassa del meu cor» (La terraza de mi corazón).

Realizar una gala de artes escénicas convertida en una sucesión de actuaciones tiene su complejidad, pero nada comparable al reto creativo de un espectáculo con una dramaturgia, un significado y una intención como llevamos desarrollando estos 11 años en la ciudad de Terrassa.

Hay un motivo conductor que a lo largo de las 11 ediciones ha pervivido y define la esencia del proyecto: el espectáculo debe centrarse en transmitir los valores del civismo, la tolerancia y el respeto hacia todas las manifestaciones artísticas y culturales. A su vez, el espectáculo no debe ser una exhibición de artistas profesionales, sino una plataforma para vivir la experiencia artística abierta a toda la ciudadanía. Con una clara intención de que esta experiencia sea un enganche del que cada participante no pueda desprenderse nunca más, empujándole a querer saber, compartir y vivir más experiencias enriquecedoras manifestadas artísticamente.

Esta 11.ª edición ha sido muy especial, todas lo son. Pero una generación de jóvenes artistas que empezaron a dar los primeros pasos con nosotros ha trabajado duro y aparece en los créditos del espectáculo como solistas. No podemos estar más contentos con ello.

Sabemos que un gran número de participantes del TSA (Terrassa Street Art) buscan mantener una actividad artística después de esta experiencia: estudiando baile, música, teatro, pintura y escritura. Y para nosotros significa un gran éxito que muchas de las personas que participan en nuestros talleres acaben consumiendo más cultura, aprovechando las oportunidades que ofrece la ciudad.

El espectáculo de este año trataba del desarraigo y la emigración. De mezclar formas artísticas asociadas a la alta cultura con las más propias de la cultura popular. De valorar el deporte como una forma imprescindible de civismo y de bienestar personal. De valorar los espacios de convivencia que se crean a partir del arte.

Las disciplinas artísticas de esta edición han sido el canto, la marching band, el ballet, la ópera, la música pop, la música house, los bailes populares, el teatro, la pintura, el hockey, los castellers y el jazz.

Con todas estas premisas y gracias a Áster Martínez, Alícia Lomo, Núria Zaragoza, Oriol Vallès, Marc Martín, Oyuna Baturova, Carmen Valverde, Dídac Lluent, Marc Asensio, Cristina Salmerón, Laia Camps, el grupo «Llum i color del 900», la colla castellera Bergants de la UPC y las más de 400 personas que han realizado los talleres y las 200 que finalmente participaron en el espectáculo final, podemos afirmar que «La Terrassa del meu cor» ha sido un espectáculo único e irrepetible. Lleno de emoción y motivos para la reflexión. Y una experiencia que seguro que el próximo año muchos querrán repetir.

Yo ya estoy pensando en la próxima edición. De hecho, ya tengo algunas ideas que creo que pueden funcionar. Pero espero con impaciencia realizar los talleres. Conocer a los artistas y, junto a ellos, crear el espectáculo del TSA 2027.

Muchas gracias al público que llenó el Audiori Terrassa y a las instituciones, entidades y colaboradores que permiten que cada año este pequeño oasis de arte participativo siga vivo.

Larga vida al TSA.

Joan Martínez Colás

Director artístico del TSA